Escucha en Vivo

Por Rocío Guzmán

Del 28 de septiembre al 12 de agosto de 2018, en la sala Felipe Santiago Gutiérrez del Centro Regional de Cultura de Texcoco,

se exhiben dos propuestas en imagen y sensibilidad diluidas en la pintura.

Ara al Alba. Dos visiones del arte, a través del agua. O de cómo el agua y sus transparencias nos hacen viajar y nos conmueven.

El agua, el oro azul que es pura vida, que es sólo vida. Su ausencia nos mata, nos seca, nos dora y su caudal nos abruma. Pero también nos alimenta el alma.

El agua no sólo mitiga la sed, también mitiga la intensidad del color. Coloca una tenue cortina traslúcida que hace etérea la luz.

La acuarela es muestra clara de ello.

El Centro Regional de Cultura de Texcoco tiene el buen tino de exhibir Ara al Alba (vol. 2). Dos visiones del arte, a través del agua. Una treintena de acuarelas de los jóvenes pintores Ara Benítez y Salvador Alba, quienes muestran la versatilidad de la técnica y su talento exuberante.

Ara, Araceli Benítez es diseñadora gráfica por la Universidad del Valle de México. Labora en la Universidad Autónoma Chapingo hace más de dos décadas. Ha participado en diversas exposiciones colectivas en el Centro Cultural Regional Texcoco, en la Universidad Autónoma Chapingo, el Molino de Flores y el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario. Artista independiente, ha experimentado con diversas técnicas como el acrílico, pastel y tinta china.

Sus obras —de reciente creación— van desde el equilibrio Zen, hasta la luminosidad de la naturaleza, pasando por los secretos de culturas milenarias, la belleza y la bondad del alma de nuestros hermanos animalitos, San Francisco dixit.

Salvador, Salvador Alva hizo estudios orientados en el área de ciencias físico-matemáticas, en análisis de sistemas y programación, pero se desarrolla como diseñador gráfico y artista plástico por vocación desde hace 15 años. Ha colaborado para el Museo Nacional de Agricultura en la Universidad Autónoma Chapingo, y expuesto parte de su obra en el Centro Regional de Cultura de Texcoco y en el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario en Texcoco, Estado de México.

Con su obra expone su asimilación total de la estética de los antiguos texcocanos con ofrendas mortuorias y con la simbología de la serpiente emplumada. Admirador de los cánidos salvajes, da muestra de su amor y fidelidad. Nos da una probadita de las pesadillas ancestrales (infantiles o adultas). Sin faltar el erotismo y sus expectantes anhelos.

Ara Benítez. Salvador Alba. Ella texcocana, él avecindado hace ya algunos años en la tierra de Nezahualcóyotl, se complementan para el trabajo, para el arte, para la vida.